Another side I

Desde que te fuiste, en esos pequeños 6 meses, atravesé cientos de cosas.
Algunas personas me abandonaron, otros me rechazaron, otros me hicieron reír como no lo hacia en algún tiempo. Otras veces conocí lugares hermosos por mi propia cuenta, escribí cuentos y poemas bellos, otros baratos, y otros que no vale la pena mencionar que existieron. Lloré, grité, sonreí, disfruté, me plací entre las caricias de mujeres bellas como nunca has visto, y me regocijé con la compañía de viejos conocidos.
Pero sin importar lo que estuviese viviendo, el lugar donde estaba, la felicidad del momento, la agonía por la que pasaba o la belleza de la mujer que estaba frente a mí, nunca dejé de pensar en una sola cosa.
— ¿En qué? Tu no eres la clase de persona que piensa demasiado en a…
—En ti.

Pensé que bromeaba; no sería la primera vez. Pero la manera en que miraba directamente a mis ojos y el brillo que había en ellos me hacía dudar de ello.

—Basta. Sabes que no me gusta que bromees así—respondí.

Di media vuelta y me dispusé a irme pero, como si él pudiera leer mi mente, me tomó del brazo, y con fuerza y gentileza me forzó a voltearme hacia él una vez más. Esta vez, sin embargo, no dijo nada, sólo me golpeó con una profunda mirada a los ojos, pusó su mano en mi otro brazo y entonces… sucedió.
El hombre al que yo le había robado tantos besos, tanto tiernos como pasionales, me besó a mí con labios adivinos que me mostraban un futuro aún
más surreal que el de mis fantasias, un mundo en el que él y yo caminábamos tomados de la mano bajo el atardecer, un destino en el que sus miradas profundas y amorosas serían el desayuno de mis ojos cada día que despertáramos viéndonos el uno al otro.
Sus manos descendieron de mis brazos a mis manos tan sólo para poner sus dedos en cada uno de los pequeños huecos que se forman entre los míos, como si de un sencillo rompecabezas de 20 piezas se tratara.
Y, finalmente, antes de separar su cuerpo del mío mordió mi labio inferior para mostrarme una última visión, la más importante: vi un mundo en el que nunca más estaríamos separados.